A-B

A: ¿Por qué lo hizo?
B: No tuve elección.
A: Estamos muy disgustados con su actitud. Es mi obligación hacerle saber que tomaremos medidas para que no vuelvan a producirse acontecimientos como los que han motivado que le hayamos reunido aquí.
B: Les pido disculpas. Me siento muy solo. No tuve elección.
A: Su comportamiento, a todas luces al margen de lo que cabría esperar de una persona de su posición, es reprobable y mezquino.
B: Tienen que perdonarme. Me siento muy solo.
A: A pesar del daño moral que nos ha causado, puede que haya incurrido en un delito civil. Hablaré con los abogados. Ha de saber que le hemos denunciado.
B: ¿Por qué lo han hecho?
A: No tuvimos elección.
B: Estoy muy disgustado con mi actitud. Es mi obligación hacerles saber que tomaré medidas para que no vuelvan a producirse acontecimientos como los que han motivado que me hayan reunido aquí.
A: Le pido disculpas. Nos sentimos muy solos. No tuvimos elección.
B: Su comportamiento, a todas luces al margen de lo que cabría esperar de unas personas de su posición, es reprobable y mezquino.
A: Tiene que perdonarnos. Nos sentimos muy solos.
B: A pesar del daño moral que me han causado, puede que hayan incurrido en un delito civil. Hablaré con el abogado. Han de saber que les he denunciado.
* (Actualmente, A es un prestigioso diseñador de interiores a tiempo parcial, mientras que B malgasta su vida pintando las almas de sus amantes en servilletas de papel y terminando de leer «La Ilíada»)